Benito Roggio
Grupo Roggio

Benito Roggio

Fundador

En este espacio en el que vamos a compartir historias individuales, que harán entre todas, la gran historia de nuestras empresas, les voy a contar la mía, en varias entregas.

“Nací en Brische, Meduna di Livenza, Italia el 28 de octubre de 1880. En 1889, con ocho años cumplidos, llegué a la Argentina junto a mis padres Benjamín y Luigia; y mis hermanos Pascual de 11 años y María de 6. Luego nacerían en Argentina otras 4 hermanas menores: Ida, Velia, Pascuala y Juana. Fuimos parte de los casi dos millones de inmigrantes que la Argentina recibió en esa época.

La construcción siempre estuvo presente en la familia de mi padre, buena parte de las construcciones de su pueblo tienen a mis tíos y primos en las tareas de albañilería, herrería, carpintería. La búsqueda de nuevos horizontes y futuro tiene lugar en los años que van desde 1880 al 1886, a partir de dos sucesos como son la Unificación de Italia y el impuesto al maíz, que empeoró la situación económica de todos.

Nos radicamos en Colonia Caroya, inicialmente en una vieja estancia jesuítica, que funcionaba como albergue transitorio de familias inmigrantes, y luego tuvimos nuestra propia vivienda.

En los primeros años acompañé a mi padre en las tareas agrícolas, principal actividad de la pujante colonia. Tiempo después, mi padre Benjamín incursionó en la albañilería, oficio que había aprendido y ejercido en Italia. Mi padre trajo consigo su certificado de albañil, y una fotografía del puente de hierro ferroviario que había construido sobre el canal Postumia Malgher, además de valores y dedicación al trabajo, que me transmitió durante los años que trabajamos juntos hasta que un accidente no le permitió continuar.

El 15 de octubre de 1904, me casé con Rosa Ana Londero. El horizonte laboral de Colonia Caroya se limitaba a la agricultura, al mantenimiento de acequias, obras de riego y la construcción de alguna que otra casa. Esa falta de perspectivas hizo que, en 1908, decidiéramos trasladarnos a la ciudad de Córdoba, donde existían más oportunidades laborales y posibilidades de progresar.

En los primeros tiempos, vivimos en una habitación en Bulevar Ortiz de Ocampo 230, muy modestamente, donde nació mi primer hijo, Héctor Marcelo. Luego nos mudamos a una casa en la calle Sarachaga, en el barrio de Alta Córdoba, donde nacerían Emma Inés, Oscar, Dino y Vito Remo. En esos años comencé a desarrollarme en la construcción, pero esa es otra parte de la historia que voy a compartir más adelante...”

Roggio 115 años

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