
Eduardo Eschoyez
Entré a Benito Roggio e Hijos SA el 22 de diciembre de 2010, para trabajar en el reseteo de la Comunicación Interna y desarrollar la Comunicación Institucional. Fue un cambio grande para mí, porque me formé en los medios de comunicación, pero me gustó el desafío para salir un poco del otro ambiente y crecer en éste. El tiempo pasó muy rápido y ya hace casi 14 años que comenzamos ese camino… ¿Algo curioso?
Tenía pocas semanas dentro del equipo de BRH y manejaba los contenidos de un portal interno, donde difundíamos noticias e información de interés. Un día mis compañeros se juntaron a jugar al fútbol y publiqué un comentario del partido sin haberlo visto, con algunos episodios graciosos (e imaginarios). El gerente general (Esteban Rabsiun) lo leyó y quiso conocerme. Puedo decir que esa anécdota significó un impulso muy grande para lo que vendría, porque a Esteban le pareció que ese estilo de comunicar era lo que necesitábamos, con menos protocolo y más calor humano. Unos días después, comencé la experiencia de integrar informativamente a Roggio Panamá y unos años más tarde, el radar se abrió también para algunas cosas de Sehos y Roggio Paraguay, unidad de negocios con la que también colaboro.
Soy un agradecido por los espacios que se generaron, la confianza recibida y el aliento. Son muchas las personas que me acompañaron, pero particularmente quiero destacar a Daniel Libiedzievich y Oscar Ferraro en Argentina; Horacio Scuticchio y Gregorio Rosso, en Panamá; y Emilio Gill, Oscar Franco y Gustavo Pavetti, en Paraguay. Tengo puesta la camiseta de la empresa y disfruto ser parte del equipo.